Misas públicas con restricciones reanudarán el 17 de mayo

El Obispo Anthony B. Taylor emitió una carta a los parroquianos en la Diócesis de Little Rock el 4 de mayo con respecto a la reanudación de las Misas públicas a más tardar el 16-17 de mayo.

Todas las restricciones que fueron establecidas el 1-15 de marzo entrarán nuevamente en vigor, como no colocar agua bendita o distribuir la Preciosísima Sangre a la congregación. Precauciones adicionales han sido añadidas, incluyendo el uso de cubrebocas durante la Misa, restringir el cupo en la iglesia a un 25 por ciento del cupo máximo y mantener por lo menos 6 pies de distancia entre familias.

El obispo también proporcionó una lista, de siete páginas, de lineamientos y opciones que las parroquias pueden considerar para permitir que la mayor cantidad de adoradores se mantenga protegida para atenderlos a la vez.

Las Misas públicas fueron suspendidas por el Obispo Taylor el 16 de marzo para minimizar la propagación del virus COVID-19.

“Hoy el Gobernador Hutchinson emitió una guía con respecto a la reanudación del culto público de manera limitada en Arkansas. Aunque estas noticias son bien recibidas, la Misa trae consigo desafíos especiales con respecto a la distribución de la Eucaristía, la cual requiere contacto directo con los comulgantes. Para poder beneficiarnos de esta reapertura parcial del culto público, autorizo la reanudación de la celebración pública de la Misa comenzando el fin de semana del 16-17 de mayo, o antes si su parroquia está lista.

  • Las parroquias deben colocar letreros recordándole a las personas que se queden en casa si no se sienten bien o si han estado expuestos a alguien que haya dado positivo con COVID-19.
  • La mayoría de las personas aún no podrá asistir a Misa bajo las siguientes condiciones, así que mi dispensa de la obligación de la Misa dominical para todos sigue vigente.
  • La cantidad de personas que se admitirá en la Misa será limitada a 25% del cupo máximo para poder mantener el distanciamiento físico de 6’ requerido entre los grupos de familia o individuos.
  • Todos los participantes, incluyendo niños mayores de 10 años, deben usar cubrebocas o algo más que cubra su boca y nariz. Todos deben usar desinfectante para manos al llegar a la Iglesia.
  • El sacerdote mantendrá una distancia física de 12’ de la congregación — según lo estipulado por el Gobernador Hutchinson—a menos de que él esté distribuyendo la Comunión. Él no usará un cubrebocas excepto cuando esté distribuyendo la Comunión. En las parroquias donde la sacristía está cerca del santuario, el sacerdote entrará directamente al santuario sin una procesión de entrada o salida. Él no saludará a las personas antes o después de Misa.
  • Ningún sacerdote, diácono o Ministro de la Comunión que se encuentre dentro de un grupo de riesgo distribuirá la Comunión a menos de que no haya alternativa. Los grupos de riesgo que descalifican a uno de distribuir la Comunión son: edad (mayores de 65) y condiciones crónicas o inmunes suprimidas a cualquier edad, tal como diabetes, cáncer, sobreviviente de cáncer, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), esclerosis múltiple (MS), artritis reumática, bronquitis aguda, asma, obesidad y enfermedades cardiovasculares.

“He preparado un documento más extenso enumerando otros requisitos con los cuales las parroquias deben cumplir para poder proceder, además de opciones que los párrocos pueden considerar al implementar estas directivas a las realidades específicas de su parroquia, por ejemplo con respecto a cómo limitar la asistencia a solamente un 25% del cupo máximo del edificio, lo cual puede incluir más Misas que sean más cortas, celebrar la Misa dominical cada día de la semana y transmitir la Misa por medio de circuito cerrado de TV (CCTV) a otros edificios, con la recepción de la Comunión.

Por favor recen para que esta flexibilidad en las restricciones sea exitosa y para que las condiciones pronto nos permitan regresar a una participación aún mayor en la vida sacramental de la vida de la Iglesia.”

 

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